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jueves, 24 de agosto de 2017

CLAP para bolsas



Miguel Aponte @DoublePlusUT /  

En América Latina viven unos 130 millones de pobres y de ellos Venezuela tiene 25,8 millones, es decir, casi 20% de aquel total; por lo tanto, 1 de cada 5 pobres latinoamericanos es venezolano; pero, atención, Venezuela apenas representa el 5% de la población total y, atención, tuvo el mayor PIB per cápita de América Latina en 1985. Así que es perfectamente legítima la pregunta, ¿cómo llegamos a esta miseria generalizada y brutal? Venezuela registra el 82% de pobreza medida por ingresos. Colombia tiene 28%, así que ¡Venezuela posee casi 3 veces más pobres porcentuales que su vecino más cercano! Lea bien. ¿Cómo no ver a millares comiendo basura?

Venezuela tiene 260 veces la inflación de Paraguay, 236 veces la de Colombia, 144 la de Perú, 130 la de Chile, 50 veces la de Brasil, 35 la de Bolivia, 12 veces la de Argentina. Como cualquiera sabe o sufre, la inflación hace imposible la superación de la pobreza, pues a la vez pulveriza el salario y liquida la inversión. El asunto importa porque 2/3 de la reducción de pobreza que se logró hasta 2008 en América Latina ocurrió gracias al crecimiento económico y sólo 1/3 a programas de apoyo social. En Venezuela, en cambio, fue 100% apoyo social. Obviamente, era insostenible. Tenía que fracasar.

Respecto al concepto más amplio de “pobreza multidimensional”, estamos mucho peor. Esta se mide incluyendo hábitat, vivienda, servicios, salud, educación; y, atención, acceso digital. ¿En cuál de estas variables Venezuela destaca de otra manera que no sea ruin? Nadie que lea esto en Venezuela tiene alimentos, medicinas y seguridad, en condiciones aceptables, nadie tiene agua potable diaria, nadie tiene calles limpias y sin huecos, nadie tiene alumbrado público regular; y ni hablar de Internet y educación de calidad. Con este récord, ¿qué quiere el régimen? ¿Qué ahora elijamos como gobernadores a los mismos que crearon este desastre? ¿En serio? ¿A cuenta de qué? ¿Para medio comer CLAP? Más bien, prepárense: viene otro tsunami democrático.