Lo más resaltante

domingo, 13 de agosto de 2017

Reflexiones de una ciudadana venezolana políticamente analfabeta

 

Por Yasmín Nuñez García /

 

 

"Con sus trancas, los analfabetas políticos pueden arruinar el apoyo internacional al cambio en Venezuela"
Collete Capriles 18 jul. 2017

 

 

1) Los políticos alfabetizados prefirieron perder la dignidad, el respeto ciudadano y el apoyo internacional, con tal de no perder los espacios políticos.

2) En Venezuela la oposición no es oposición, pero tampoco permite que surja una nueva y verdadera oposición. Eso, junto con la destrucción ocasionada por el chavismo, es nuestra tragedia nacional.

3)
En Venezuela, mientras los jóvenes ponen los muertos, los políticos ponen los chanchullos y los entuertos.


4) Los políticos se doblan para no partirse y al final caen de rodillas con insana humillación.

5) En Venezuela ser crítico es nocivo para el régimen y para la oposición. Por esa razón, quienes critican dividen y quienes traicionan se dicen llamar Unidad.

6) La pesadilla del venezolano es creer que los malos son más que los buenos, porque siempre ganan, pero es que quienes pierden dan demasiada ventaja.

7) En Venezuela todo es al revés. Aquí Goliat vence a David gracias a los patriotas cooperantes del lado opositor.

8)
En Venezuela los héroes son en su mayoría jóvenes anónimos, y los canallas son gobierno y oposición.


9)
En Venezuela los golpes a la Constitución son oficiales, y los contragolpes virtuales.


10) En Venezuela la oposición no supo defender a los diputados del Amazonas, al Palacio Federal, a los alcaldes ilegalmente detenidos y a los jóvenes torturados, pero juran defender espacios vacíos de poder. Le cambiaron oro por espejitos a los nuevos colonizadores.

11) En Venezuela ya nos aplican la cartilla de racionamiento (Clap), nos cambian la cédula por el carnet de la patria, pero la oposición solo se enfoca en ganar los espacios regionales y en que los gringos no nos invadan porque arruinarían su única agenda de lucha: la electoral.

12) Mientras la oposición lucha aguerridamente por las sedes de las gobernaciones y por sus mermadas haciendas regionales, los cubanos sustituyen nuestra cédula de identidad por el carnet de la patria, como si fuéramos sus colonos. Pero eso no es importante. Lo único importante es no ceder espacios.
13) Mientras la oposición libra su más importante y fiera batalla para no ceder esos importantes bastiones de lucha llamados vulgarmente gobernaciones, en Venezuela quien no tiene carnet de la patria no tiene derecho a la educación, a la salud, ni a recibir su cartilla de racionamiento (Clap), con productos elaborados en México, como símbolo de soberanía alimentaria. Pero lo importante es "no ceder espacios", porque aquí, —según algunos notables intelectuales—: "O vamos a elecciones regionales o nos matamos".

14) La oposición desmovilizó la calle como piezas de lego, convencidos que al pasar la indignación, la tristeza, la desesperanza, volverán a montarla para la campaña electoral. Solo que esta vez, al final de cada marcha, como muestra de generosidad, repartirán un sancocho solidario a quienes hoy pasan hambre esperando la salida electoral.

15)
Y como el cinismo es lo único que abunda en Venezuela, nos piden que nos unamos como hermanos con el chavismo disidente, entre quienes están los creadores de las mazmorras donde hoy mueren en vida los jóvenes guerreros, y todo en defensa de una Constitución que murió con el primer muerto, la primera tortura, la primera casa allanada, y con el último fraude electoral, —que por cierto, hoy organiza el último sarao electoral donde participarán sin distinción alguna, los que destruyeron a Venezuela y los que se lo permitieron.


16) La oposición volvió a acallar la protesta en las calles por unas parcelitas de poder retrasando la salida del chavismo por enésima vez.

Reflexión final: En Venezuela nadie entiende por qué quienes gobiernan quieren acabar como sea con lo poco que queda de País, y por qué quienes se suponen están llamados a evitarlo le dan una ayudita a cambio de conquistar feudos de poderes subordinados al poder central. Mientras los siervos de la gleba, es decir el pueblo llano, busca entre montañas de basura algo para comer. Venezuela no es Macondo, pero vaya que se le parece.