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martes, 22 de agosto de 2017

Reino del crimen



Por Paciano Padrón | @padronpaciano 


Venezuela es hoy tierra de nadie, reino del crimen donde no hay ley, la norma la impone el más fuerte u osado. La Constitución no pasa de ser un librito que exhiben para argumentar, basándose en ella, para hacer luego lo que les viene en gana, contrariando su letra, espíritu, propósito y razón. Decir que en Venezuela gobierna Maduro es una estupidez, porque al final del camino él es solo vocero de los amos, del régimen cubano y del narcotráfico que no es monolítico, por el contrario, es jauría de cárteles que se baten por el mercado de las drogas. Pero hay más, el terrorismo tiene una palabra determinante en Venezuela, al igual que la guerrilla colombiana, esa que dicen que ya no existe en Colombia, pero que aquí es una tragedia real. Aún hay más, Venezuela es territorio libre para la actuación del terrorismo internacional, de Irán e Irak, además de servir los intereses económicos y políticos de China y Rusia. Lo que digo no es paja, no son palabras, es la realidad, la verdad lacerante que nos tiene hoy padeciendo la tragedia más grave de nuestra vida republicana.
Como he sostenido -y lo reitero ahora- es la pluralidad de intereses externos a Venezuela la que sostiene el régimen narco-dictatorial. Esa importante fortaleza tiene como aliado el alto mando militar, la cúpula podrida de nuestra Fuerza Armada.  Al lado de esos intereses externos, tremendamente poderosos y efectivos hasta ahora, está una comunidad internacional democrática expectante y angustiada, que manifiesta su solidaridad con el pueblo venezolano. Ella constituye la mayoría de los países y gobiernos, y el mayor porcentaje de la población mundial, pero lamentablemente su acción no ha sido eficaz hasta ahora, las pandillas criminales siguen en el poder en Venezuela.
De otro lado está el sufrido pueblo venezolano, famélico y enfermo, esperanzado, si bien de tanto en tanto se sume en el derrotismo, cuando no se siente representado o entendido, cuando es confundido por los líderes, al no escuchar de ellos una sola voz. En el glorioso bravo pueblo está y estará siempre la salida, sin él el fin de la pesadilla es una quimera, como lo será si la jauría internacional no recibe un golpe efectivo de la comunidad de naciones libres y democráticas del mundo. El pueblo en la calle y la comunidad internacional en acción constituyen el  binomio del cambio, en el cual tenemos vital interés los venezolanos, pero también la gente de nuestro hemisferio y los amantes de la paz en el mundo.
Puedo afirmar, sin temor a equivocarme, que en lo esencial hoy es casi unánime, en la voluntad de los venezolanos, la salida de Maduro. Pasar la página lo quiere el cien por ciento de la alternativa democrática, todos los que no tienen que ver con el régimen.  Pero cuando tendemos la mirada sobre el chavismo, sobre el pueblo que se entusiasmó con el cuento del socialismo del Siglo XXI, haciendo buena las consignas de la llamada revolución bolivariana y la prédica fantasiosa de Chávez, nos encontramos con que la mayoría de ese pueblo chavista no quiere a Maduro, lo rechaza al igual que nosotros, por el hambre que padece, por las enfermedades que no logra curar por falta de medicinas, y por la delincuencia que hace invivible nuestras ciudades y pueblos; rechaza a Maduro porque ha disminuido brutalmente nuestra calidad de vida.
Lo inteligente hoy es avenirnos, ponernos de acuerdo en el camino a transitar. Es absurdo que siendo casi unánime el deseo de los venezolanos de pasar la página de la larga y fatal historia escrita por Maduro, no sepamos actuar en conjunto. Conversar, discutir caminos, ponernos de acuerdo entre los que adversamos al régimen del crimen es un imperativo histórico, que pasa por no descalificarnos, por no perder la brújula y disparar hacia adentro de los sectores democráticos y alternativos. Es hora de unión entre los llamados a concretar el cambio; la unión es el más importante valor y arma que debemos utilizar, para ponerle final a la narco-dictadura, unión de los venezolanos, de los que luchan dentro y fuera del país por el cambio deseado, y unión en la acción de la comunidad internacional que quiere ayudarnos y quiere ponerle final al peligro creciente que para el hemisferio y el mundo significa hoy Venezuela, tierra libre del narcotráfico y del terrorismo, reino del crimen.