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domingo, 17 de septiembre de 2017

La educación democrática





Miguel Aponte  @DoublePlusUT /  

Un político que no haya advertido que la razón no se encuentra nunca totalmente de un solo lado no debería existir y no es político; su destino es casi seguro el dogmatismo radical y la imposición. Nunca serán sujetos con quienes la comunidad democrática podrá crecer. Los ejemplos autoritarios sobran -antiguos y nuevos-, revisen a Lenín, Stalin, Hitler, Mao, Castro, entre los muertos; y a Kim Jong-un, Erdogan, Putin, Duterte, Trump, Maduro, entre los vivos. Observen que no todos son comunistas, pero, no lo dude, ninguno es demócrata, aunque se valgan de la democracia y la usen para sus propósitos. Estafan a sus seguidores, mientras los tengan y, eventualmente, los aplastarán.

¿A partir de este autoritarismo, dónde y cuándo comienza a gestarse un dictador? Seguramente no lo sabremos nunca totalmente, pero quizá sí podemos aproximarnos al núcleo psíquico que los iguala: todos son maniqueístas, dividen al mundo en buenos y malos, esconden su patología detrás de ideologías y/o religiones, son sectarios, viven de imaginar chivos expiatorios que serían los culpables de sus propios problemas, todos buscan eliminar a sus adversarios. Todos son megalómanos, mitómanos y se aferran al poder, incluso cuando admiten dejarlo.

La verdad es que la filosofía y la práctica política contemporánea les ha dado hilo detrás del endiosamiento moderno al funcionalismo utilitario con el que se quiere justificar que un buen político será siempre aquel que se mantenga en el poder: pésimas interpretaciones de Maquiavelo y Hume. ¿Serán superados algún día por la historia? Nadie puede asegurarlo, pero un buen comienzo es la educación democrática, buscar siempre que el ciudadano tome a su cargo la mayor cantidad de responsabilidades que tengan que ver con los asuntos públicos. Porque, en efecto, la política es una forma de la educación, la más importante de todas, cuando trasciende el ámbito privado y se cuestiona acerca de aquello que nos concierne a todos: espacio público, asuntos públicos, la cosa pública.


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