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jueves, 14 de septiembre de 2017

Sed de justicia Vs revolución




 Por Rafael Marrón González @RafaelMarronG /  

Es que nuestra ingenuidad es patética. Bastó leer esa declaración del jefe del TSJ para inferir el triunfo de la honestidad, blandiendo la espada de la justicia sobre la cima del Pico Bolívar. Y aquel montón de corrutos huyendo despavoridos hacia… ninguna parte.  . 
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Es tanta la sed de justicia que recorre el país, que bastó una lectura ligera de las declaraciones del presidente del TSJ, Maikel Moreno, para arrancar una sacudida vivificante en el sistema circulatorio de la nación: “Vamos a enjuiciar a las personas que le hacen daño al país”. ¡Aleluya! ¡Por fin! ¡Ya era hora de meter en cintura justiciera a esta banda de corruptos que han osado hollar con sus garras infamantes la sagrada patria de Bolívar!  Muchos abrigamos la esperanza de que Luisa Ortega Díaz regresara con sus baúles rebosantes de pruebas para ayudar a instruir los expedientes en nombre del pueblo venezolano. En nombre de los niños que está muriendo por insuficiencia hospitalaria, por falta de medicamentos a tiempo, por desnutrición por el robo inmisericorde de los recursos de la nación. Imaginamos, llenos de alegría, tomados de la mano, que el primero de estos enjuiciamientos sería contra los responsables de la reforma a la Ley del Banco Central, exigida por Chávez al comienzo de su indigestión, para limitar la obligación de PDVSA de vender los recursos de las exportaciones petroleras al Banco Central, con lo que la estatal petrolera pudo transferir recursos, sin ningún tipo de control, al Ejecutivo Nacional o incluso gastar de manera directa en la compra de bolívares para financiar sus gastos internos y programas sociales del gobierno, lluvia corrupta que creó el lodazal del “dólar paralelo”, monstruosidad edificada sobre el control de cambio que enriqueció vilmente a decenas de enchufados, mientras le ocasionaba al pueblo venezolano la lesión mortal de la hiperinflación que nos agobia, pero que no calmó las ansias de riqueza mal habida de los verdaderos traidores a la patria que han sonado públicamente con la corrupción de PDVAL, la Caja de ahorros de los trabajadores petroleros, el tráfico de combustible, el desvío de lubricantes importados a Cuba que ocasiona el brutal encarecimiento del producto al consumidor venezolano – privilegiar a una nación extranjera en detrimento de la propia, es traición a la patria. Además, la Asamblea Nacional descubrió un desfalco de más de once mil millones de dólares en  Pdvsa, cuyo informe está a disposición del  Ministerio Público y de los tribunales para comenzar el juicio de la historia para resarcir al país, con el encarcelamiento de los culpables y la repatriación de ese dinero y del saqueado con las Notas estructuradas, las asignaciones delictivas de CADIVI a empresas fantasmas, calculadas en 30 mil millones de dólares, la corrupción en la Faja del Orinoco, que prácticamente ha sido privatizada, y en las empresas de Guayana, incluyendo en primer lugar la explotación de oro diamantes y coltán, los sobreprecios en la compra de alimentos e insumos militares e industriales, del inmenso daño causado por los auténticos enemigos de la patria, hacia ellos debe dirigir Delsy Rodríguez su amenaza en lugar de a Borges, y que ha llevado a la otrora mundialmente reconocida empresa petrolera venezolana a la desolación de su ruina física y productiva, incapaz hasta de producir la gasolina que el mercado interno necesita, endeudada e hipotecada por generaciones con pragmatismos salvajes como el chino, que se niega a aliviar la carga de la deuda venezolana despertando a la idiotez de la ilusión ideológica solidaria, o el ruso que, ante la evidente ruina de Venezuela y su imposibilidad de pagar la cuantiosa deuda,  quiere apoderarse de Citgo, empresa que fue dada en garantía por un préstamo cuyo destino se desconoce, y “según se dice Rosneft ha arrebatado a la petrolera venezolana la rentable tarea de comercializar el crudo entre sus clientes de Estados Unidos, Asia y otros lugares". Un informe del New York Times, del mes de abril, refleja que “PDVSA no es más que una sombra de su pasado. Sus campos petroleros pierden presión, los equipos están en estado crítico y las refinerías se encuentran en mal estado por lo que no puede pagar los miles de millones de dólares que le debe a las compañías internacionales de servicios petroleros”. Como PDVSA es el único sustento del pueblo venezolano, su destrucción es un delito de lesa patria. ¿Por qué inventar traidores si tienen a la mano a muchos?  
 

Ya los veíamos entre rejas
Es que nuestra ingenuidad es patética. Bastó leer esa declaración del jefe del TSJ para inferir el triunfo de la honestidad, blandiendo la espada de la justicia sobre la cima del Pico Bolívar. Y aquel montón de corrutos huyendo despavoridos hacia… ninguna parte. Porque el mundo de hoy es un pañuelo. Y ni siquiera en Cuba tienen albergue, pues Raúl Castro no quiere limpios en su casa. Ya esperábamos la llegada de los cientos de miles de millones de dólares que se supone fueron ocultados en paraísos fiscales a nombre de testaferros – ¿recuerdan aquel “no nos volverán a agarrar con los pantalones abajo”? - que acabarían con el problema financiero del país. Por un instante tuvimos la imagen mental de cientos de fiscales del Ministerio Público escudriñando cuentas bancarias en el exterior y los intríngulis de la deuda nacional, ya considerada impagable por los acreedores, lo que coloca al país en una situación de enajenación de sus activos; para conocer el destino de los 17.000 lingotes de oro de las reservas internacionales, traídos en el año 2011 al país desde Inglaterra, Suiza, Estados Unidos y Canadá a donde fueron llevados a partir de 1986, pues se especula a sotto voce que una buena porción la envió Chávez a Cuba,  “para cualquier eventualidad que le sucediera” y que Raúl se niega a devolver con la excusa de que “es garantía de los servicios prestados a la revolución”; y de cada dólar del inmenso endeudamiento, tanto del gobierno como de PDVSA, como el caso de los 60.000 millones de dólares en bonos adquiridos por el pueblo estadounidense o del pago a China con petróleo de una cifra de la cual no se tienen datos oficiales. O de la especie que circula por los centros financieros internacionales que calcula que hay unos $ 350 mil millones del chavismo alrededor del mundo, como para revertir la deplorable situación económica que padece el pueblo venezolano en un dos por tres. Pero la alegría duró lo que un helado en la nevera con el motor quemado por los apagones de Corpoelec: todo fue un chiste de doble sentido del moreno Maiquel.  .