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viernes, 22 de septiembre de 2017

Vencer la abstención




Por Leonardo Morales P. @LeoMoralesP

Los sectores democráticos siguen la ruta que le ha dado resultado para arrancar parte del poder al gobierno de Maduro. Un sendero que no le ha sido fácil conquistar por diversas razones: una, la del gobierno, que se empeña, en atención a sus convicciones, a instaurar en régimen autocrático. La otra, corresponde a un sector que aun cuando afirma oponerse a Maduro ha escogido vías que solo han posibilitado el amalgamiento del chavismo.
Insistir en la vía electoral, como lo ha manifestado la MUD, ha permitido desnudar al gobierno en el escenario internacional, pero también arrebatarle la Asamblea Nacional. Para qué sirvió, pues bien, para poner en evidencia frente al resto de los países democráticos del mundo el carácter no democrático de los que detentan el poder. Y si se pregunta sobre su utilidad basta verificar el respaldo que hoy tiene la las fuerzas democráticas y el aislamiento en la que se encuentra el gobierno.
La inequívoca conducta democrática del MUD ha permitido contar con la legitimidad que disfruta dentro y fuera del país. De haber obrado atendiendo a las aventuras que algunos atolondrados sugerían y sugieren, las circunstancias hubiesen sido sustancialmente distintas.
El nuevo reto que impone la vía democrática es derrotar al gobierno en las venideras elecciones de gobernadores establecidas en la Constitución y suspendidas por el gobierno en 2016. Esa fue una de las exigencias de la MUD y mal podría aventurarse a dejárselas al gobierno cuando puede tener un importante triunfo que vendría a representar la antesala de la despida de Maduro y su séquito.
Derrotar a Maduro y su gobierno no es ni será fácil. No basta que la gran mayoría lo desee, hace falta que se haga lo que corresponde. En todo proceso político hay actores que juegan, de modo que el gobierno buscará los medios para que su salida no sea tan escabrosa. Su carta, su jugada, se conoce: la abstención.
Ciertamente, los análisis realizados ofrecen la certeza de que en la medida en que la abstención se afiance el gobierno podría ganar unas gobernaciones que en otra circunstancia no obtendría. Maduro inventará reuniones, episodios y hechos ficticios para estimular la abstención en los sectores opositores, en particular, porque de esta parte muchos apuestan a salidas mágico-religiosas.
Desde otro campo se urden patrañas semejantes a las del gobierno: no son parte del mismo club gubernamental, pero su vigencia y existencia depende de la estabilidad del régimen. Estimular políticas antidemocráticas en nombre de la democracia misma, vender expectativas que nunca se cumplirán, como ya se ha demostrado, forma parte de ese aquelarre de la antipolítica que pareciera tener asiento en el mismísimo corazón de los Everglades.
Ambos opositores a la MUD, desde trincheras distintas, pero con un mismo objetivo, dispararán y fabricarán una narrativa para auspiciar la abstención. Es el arma letal por medio del cual pretenderán destruir todo el apoyo internacional que ha permitido colocar al régimen en una circunstancia de enorme precariedad y de fría soledad, contribuyendo a revestir al régimen de una legitimidad ficticia.
El reto opositor será enfrentar el estímulo de la abstención. Quien sienta que el gobierno no es capaz procurar el bienestar de los venezolanos, que son muchos, debe votar. Aquellos que perciban que se le siguen ofreciendo salidas con eslóganes y frasecitas retoricas cuyo destino es el vacío, debe optar por el ejercicio del voto.
Los que estamos convencidos de que la democracia es el mejor sistema para dirimir nuestras diferencias, debemos y sabemos que el voto es una institución indispensable a la que no podemos renunciar.
Incitar, promover y estimular la abstención es el servicio, la colaboración y la ayuda que más estima el gobierno.