sábado, 28 de octubre de 2017

octubre 28, 2017


Pbro. Lic. Joel de J. Núñez F. | @padrejoel95 /  


El evangelio de este domingo nos presenta a Jesús siendo abordado con mala intención por los fariseos, que sabían que Jesús había dejado mal en su respuesta a los saduceos, que era el otro grupo religioso del tiempo del Señor.


La pregunta ¿Cuál es el mandamiento principal de la ley? La respuesta de Jesús es amarás a Dios con todo tu corazón, con toda tu mente y con todo tu ser. Esta respuesta dejaría perplejos a los fariseos, porque tanto ellos como los saduceos estaban perdidos en un número de normas, mayoritariamente negativas o prohibitivas y Jesús va a lo esencial de lo que es Dios, la vida y de lo que es y debe ser el cristianismo o la verdadera religión. El amor es lo esencial, el amor realiza al ser humano. El amor es Dios y viene de Dios, el ser humano está hecho para amara y ser amado. El amor le da sentido a la existencia.

Para amar a Dios, hay que amar al prójimo, al hermano, al que está cerca, al necesitado y para poder amar al hermano e incluso a Dios, hay que amarse a uno mismo; es decir, valorarse, cuidarse y tener una sana autoestima. Qué importante, fundamental y necesario es el amor y Jesús, que revela el Amor del Padre nos lo recuerda en este domingo y nos dice que allí está la esencia de ser cristiano, discípulo  misionero suyo.
El cristiano necesita vivir en el amor, dar testimonio de amor con su vida, mostrar el rostro misericordioso y bondadoso de Dios Uno y Trino. El cristiano debe dejar alcanzarse por el amor de Dios y ayudar a otros a que se acerquen a esta fuente de amor que cambia la vida, que la sostiene y dinamiza.
Cuánto amor necesita el mundo y nuestra realidad concreta, seamos difusores del amor de Dios y vivamos según el ejemplo de Nuestro Señor.
Pidamos al Señor no ayude y enseñe a vivir centrados en el amor, a estar siempre en lo esencial y que lo demostremos con nuestra vida cotidiana.

IDA Y RETORNO: Vivamos de la fe y de la esperanza en el Señor, confiemos en su poder y busquemos en Él refugio.