martes, 31 de octubre de 2017

octubre 31, 2017



Miguel Aponte  @DoublePlusUT /  


Si la MUD, con el 80% de apoyo popular, no va a ser capaz de honrar esa mayoría impidiendo que el régimen haga lo que le dé la gana, bien porque no puede contener sus ansias de quedarse con un puestico aquí o allá o porque quiere evitarle "a toda costa" un gobernador chavista a su población y “hace el sacrificio" al estilo de Leidy Gómez, estamos en todos los casos frente a una MUD inservible, aunque sea horrible reconocerlo.
Si la MUD nunca va a ser capaz de saber qué hará frente a la siguiente arremetida antidemocrática del régimen sabiendo en todo momento aquello que va a ocurrir porque el régimen se ha hecho estúpidamente predecible en todo y siempre hará lo peor para quedarse en el poder al costo que sea, estamos siempre frente a una MUD inservible, aunque sea horrible reconocerlo.
Siempre hemos sabido que hay chavismo dentro de la MUD, que Ramos Allup es Ramos Allup, y que con el argumento de la democracia casi nos han convencido de que es imposible mantener posiciones unitarias verdaderas y serias y, simultáneamente, democráticas y firmes; pero luego de las elecciones de gobernadores, que probablemente jamás serán superadas en trampa y cinismo ni en la falta de vergüenza de unos políticos indefendibles -porque a cuenta de “hacer el sacrificio” para conseguir esos puesticos inservibles, entregan el país entero al régimen para siempre-, nos quedamos sin argumentos para comprender a esa MUD.
Como ciudadanos que no queremos otro gobierno para mendigar un contrato o un puesto futuro, sino para exigir un país distinto para nuestros hijos y nietos, hay que decir que lo mejor que es posible sacar de este desastre, inducido por un liderazgo dominado por mercaderes de la política, es pedirles, que, por favor, se inscriban de una vez en el PSUV. Posiblemente gracias a eso el gobierno comience a perder fuerza. De la oposición, para seguir haciendo el ridículo, francamente, es mejor que se vayan, saquen su cachucha de Maduro y se sigan arrodillando. Dan vergüenza.


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