domingo, 24 de diciembre de 2017

diciembre 24, 2017


Miguel Aponte  @DoublePlusUT /  



Mientras el liderazgo opositor venezolano siga acomodándose a sus propias conveniencias y aprendiendo a convivir con la situación actual está perdido y con ellos el futuro venezolano, como un todo. Hay muchas formas de corromperse. Si gran parte de los “jefes” opositores ya tienen garantizadas sus rentas en divisas, de donde sea que las reciban; si van a conformarse con ganar premios y hacer declaraciones mientras el país se muere de hambre y enfermedad, sintiéndose justificados solamente porque aceptan cualquier cosa que se parezca a elecciones, estamos perdidos.

¿Cómo es posible que asistan a un supuesto diálogo vendiéndole al país la idea de que van a conseguir condiciones para unas elecciones limpias y democráticas solamente porque se hagan acompañar con cancilleres y otros asesores?  Estos últimos que, por su parte, van sin voz y sin voto y, pareciera, a juzgar por las declaraciones, sin ni siquiera permiso para cuestionar ni decir lo que se está haciendo mal? ¿A quién creen que engañan? ¿No les da vergüenza? Toda Venezuela sabe que con ese CNE es imposible una elección limpia, ¿entonces? ¿Por qué aceptan todo lo que les impone el régimen? ¿Por qué se juramentan ante la ANC, si por otro lado sostienen que es ilegítima? ¿Qué juego es ese? Por qué tanta incoherencia.

A esos “líderes” opositores está ocurriendo lo que ya hace mucho pasa con los otros, simplemente no tienen vida callejera, no salen a ver la gente comiendo basura, no ven a los niños, adultos y ancianos muriendo por cualquier enfermedad. Para ellos la realidad nacional es la radiografía que les hacen sus propios asesores y “expertos” y ya no viven en Venezuela, sino en su burbuja. Siempre empeñados en corregir aquí o allá para que el régimen gane tiempo y, al final, todo lo que hacen atornilla la desgracia nacional. Los venezolanos no merecemos a estos señores que lloran frente a las cámaras por la democracia y luego en reuniones cerradas se dan besos y abrazos. ¿Cuándo llegará el momento de la honestidad?


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