lunes, 18 de diciembre de 2017

diciembre 18, 2017



Miguel Aponte  @DoublePlusUT /  


Ser demócratas es una decisión y no un atributo “natural”, no está escrito en alguna ley divina ni forma parte de los genes ni es inmanente a la sociedad ni está garantizado por ninguna supuesta ley social. La gente no nace demócrata, aprende a serlo. No es una ley materialista ni mucho menos marxista ni comunista. Tampoco es una ley liberal. Por tanto, no es un asunto ideológico. Las ideologías han servido solo para hacer la democracia cada vez más difícil. El marxismo porque su pobre filosofía no puede entender al ser humano y su psique y, donde quiera que se impone, acaba con todo, democracia, libertad, economía y política. Venezuela es prueba viva de todo esto. Siempre fracasa, aunque siempre reviva, desgraciadamente. El poder es una droga demasiado fuerte y el ser humano demasiado mediocre para soportarlo sin corromperse. Ahora, eso sí, al igual que en deportes como el futbol o el beisbol, donde el equipo se renueva con el entrenador, parece necesario reconocer que el liderazgo democrático es hoy indispensable para hacer el trabajo.
Es así hoy más que en la antigüedad, porque mientras al ciudadano moderno lo domestican haciéndole creer que la política es asunto de especialistas, en Grecia Antigua, por ejemplo, los ciudadanos asumían responsabilidades públicas y todo el mundo entendía que esa esfera no solamente existe por sí misma, sino que precede lógicamente al individuo y le da/recibe el soporte para que exista lo privado. Se tenía claro que lo privado sin lo público -y al revés- no puede existir, es una farsa. Así, si la sociedad se mete por el camino equivocado subestimando la parte para privilegiar el todo, fracasa. Los marxistas, así, aciertan equivocándose; mientras los liberales, se equivocan acertando. Ninguno quiere más que el poder y ambos están equivocados. Poco a poco se va entendiendo que la única opción es la democracia, que no es ideología ni política de sectas, y que podemos aprenderla y, finalmente, vivir en libertad.


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