miércoles, 3 de enero de 2018

enero 03, 2018
Autor: Jesús Hurtado – @jahurtado15



De ser ésta una economía sana, las cuentas nacionales deberían estar rebosantes de recursos por factura petrolera toda vez que de acuerdo con los cálculos del gobierno, el barril de crudo venezolano cerró el año en un precio que sobrepasa en 41% el valor estimado en el presupuesto de la nación para 2017.

Según los datos del Ministerio de Petróleo, la cesta criolla cerró el año con un precio promedio –preliminar- de 46,66 dólares, más de 16 dólares por encima de lo estimado en el presupuesto de gastos para este año (30 dólares), un valor incluso por debajo del previsto en 2016.

De hecho, en la última semana del 2017 el crudo cerró en 57,50 dólares, con lo cual en diciembre el promedió 56,55 dólares y en el último trimestre unos 53,96 dólares.

Sin embargo, la mejora de los precios en el último trimestre del año no fue suficiente para que el país enderezara su torcida economía, en buena medida por una abrupta caída de la producción que dio al traste con las intenciones de mejorar los ingresos.

De hecho, Venezuela se ha visto obligada a informar a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep) sobre la constante caída de la producción de crudo, que solo en noviembre se redujo 118.000 barriles diarios.

Esta caída es más que significativa, pues apunta a que solo en noviembre el país dejó de percibir cada día cerca de 6,5 millones de dólares por petróleo no comercializado de acuerdo al precio promedio de ese mes ($55,20), lo que suma en solo un mes unos 195 millones de dólares.

Y en la perspectiva anual el balance es todavía mucho peor. De acuerdo con información oficial y datos de la Agencia Internacional de Energía, en 2017 la caída de la producción suma unos 435.000 barriles diarios, lo que al promedio anual del barril significa que el país dejó de percibir unos 7.300 millones de dólares por ingresos petroleros.

A decir del economista y especialista petrolero Luis Oliveros, el descenso de los precios no ha sido tan perjudicial para el país como la caída de la producción, la verdadera razón de la merma de los ingresos con los que contaba el gobierno.

De cualquier manera, la implacable tiranía de los números señala que lejos quedaron los sueños del Ejecutivo de que 83% del presupuesto de este año (8,5 billones de bolívares) proviniera de ingresos internos y solo 3,2% de la factura petrolera.