miércoles, 3 de enero de 2018

enero 03, 2018


Miguel Aponte  @DoublePlusUT /  



¿Existe un populismo bueno? ¿Quién es populista? ¿El pueblo o sus líderes? ¿Populismo es igual a democracia? ¿Ser demócrata supone ser populista? ¿A qué se debe? ¿A dónde conduce? Son muchas preguntas. El tema no es nuevo. Los antiguos, que inventaron la democracia y la política, lo reconocieron muy bien, aunque desafortunadamente tampoco lograron inmunizarse contra él. El populismo es el instrumento de dominación del demagogo, que lo usa como estrategia para conseguir el control político de la sociedad; usa las emociones, esperanzas y, sobre todo, los miedos y resentimientos para conseguir apoyo.

La ignorancia y la pobreza del pueblo es su garantía, por eso, donde se instala, iguala por debajo: falsa ilusión de justicia e igualdad que, en realidad, busca reinar sobre la pobreza. Su destino final siempre es el autoritarismo, la liquidación de la ciudadanía y todo espacio público. Los liquida porque necesita controlarlos, algo que, por definición, los niega. Lo público pertenece al colectivo anónimo que se auto organiza y no puede ser “estatalizado”. Por esto han fracasado todos los socialismos; desde su ideología no comprenden al individuo ni la psique individual y colectiva. Matan lo privado para proteger lo público y terminan matando toda la sociedad. Lo peor es que no aprenden.

¿Hay populismo bueno? No, porque niega la política como territorio de la creación colectiva e individual. Los políticos venezolanos que se empeñan en repartir miserias al pueblo hambriento y enfermo que es hoy toda Venezuela, no solo traicionan toda ética democrática, sino que se acomodan a vivir para siempre de la pobreza del pueblo. Son una desgracia mayor que la pobreza y la enfermedad y, en realidad, expresan lo peor de un país que merece un futuro de dignidad y libertad. Si su afición es la limosna, harían bien en abrazar una religión o suscribirse a alguna ONG filantrópica; así su obra sería (¿sería?) digna de encomio. Pero abrazar la política para corromper al pueblo los condenará para siempre.