sábado, 24 de febrero de 2018

febrero 24, 2018

Por: Johnny E. Mogollón E. /


El jefe de la policía política de la dictadura (Sebin), Gustavo González López, aseguró este viernes que miembros de Voluntad Popular pretendían secuestrar al más grande de los filántropos donadores de tetas postizas a jovencitas quinceañeras, y también expresidente del Banco Central o, como se le conoce en la cima del Psuv: “la caja chica del partido”, el señor Nelson Merentes.

González López indicó a través de declaraciones al canal televisivo de propaganda de la dictadura que los recursos económicos obtenidos a través del pago del rescate estarían destinados al financiamiento de actos terroristas planificados por el mismo partido opositor. Lo que no precisó el mandamás de los esbirros es si ambas deducciones las hizo a través de su famosísimo “método cualitativo de lo cuantitativo del modelo matemático aritmético”, con el que logró que hoy Caracas sea la ciudad más segura de todo el continente americano.

Sin quitarse el chaleco antibalas que carga encima desde que se cree el Steven Seagal de una muy mala película policial, o desde que comenzó a sufrir ataques de ansiedad producto del delirio de persecución, González López calificó de “acción criminal” al nada creíble plan de secuestro y aseguró que “constituye una significativa señal de que el terrorismo no ha cesado y que por el contrario busca nuevas formas para un mismo fin: el derrocamiento” de la dictadura. Lo que sí es mucha casualidad es que ese inverosímil plan que parece sacado de un guion de una pésima novela de Venevisión se haya descubierto, como pronostiqué ayer y puede verlo AQUÍ, luego del mega apagón que dejó sin electricidad a 11 estados occidentales del país por más de 12 horas. La imbecilidad tiene costuras muy evidentes.

De igual forma, el esbirro mayor indicó que quienes “forman parte de la oposición persisten en su objetivo y los órganos” de represión de la dictadura mantendrán vigilancia permanente de hechos y conductas de voceros políticos, así como de otros ciudadanos que pudieran ser acusados de actos de conspiración. De allí, que desde finales de enero de 2018 comenzaron a “investigar a algunos ciudadanos miembros de partidos políticos”. Habría que preguntarle a “Chaleco prestado” por qué razón señaló que Merentes y su familia tienen tanto dinero que con el pago de un rescate podría financiar tales actividades. ¿Acaso Merentes se enriqueció ilícitamente en el BCV o es que ahí los sueldos son tan apetecibles?

Cacería en puertas

Entre otras estupideces que no vienen al caso, González López advirtió que solicitaron autorización judicial para la intervención de líneas telefónicas y resguardo de audios, seguimiento físico de sospechosos y movimientos bancarios de los mismos, y lo dijo así, como si nadie en el país supiera que la dictadura invierte más dinero en equipos para pinchar líneas telefónicas que en medicamentos para los niños con cáncer, como si alguna vez la policía política ha seguido los canales regulares para violar las comunicaciones privadas. Todo indica que esta no es otra cosa que una amenaza pública a los dirigentes políticos de base.

Para justificar la cacería de brujas que pretende desatar para acallar una vez más a las voces disidentes, detalló que “de estas pesquisas técnico-legales obtuvimos esta cadena de comunicación que fue ampliándose hasta llegar a una conexión, entre ellos: Luis Alberto Navas Medina y Eligio Arraiz Arocha”, capturados sin que se hubiesen cometido ningún ilícito. González López vinculó a Navas Medina con el dirigente de Voluntad Popular, Freddy Guevara, como por no dejar.

Una fecha casual

De acuerdo a lo relatado, “Este próximo fin de semana concluiría el trabajo de estudio de las rutas, sistema de captura, extracción, cautiverio, y un sistema de negociación para definitivamente efectuar el secuestro antes del próximo 22 de abril”, afirmó y luego hizo una pausa dramática, como esperando aplausos, pero en el salón solo estaban él, un guardaespaldas y un camarógrafo profundamente ladillado que quería salir a ver qué podía comprarse con los veinte mil bolívares que cargaba en el bolsillo.

Al parecer lo de la fecha se le ocurrió en el momento, una genialidad, de esas que se le ocurren solo para lamentarse poco después, pero bueno, es la que se sabía, porque por alguna razón que no ha podido descifrar los demás rojos la han estado repitiendo mucho en estos últimos días. De todas formas no debe preocuparse, la cosa se escuchó casual, casi creíble.

No es nuevo

Luego de recobrarse de la inoportuna ocurrencia de la fecha, González López recordó que “lamentablemente estos actos terroristas no son nuevos en nuestro país. Todos hemos vivido los acontecimientos criminales con pérdidas de vidas”, dijo y agregó que “lo novedoso es el cambio de fuentes de financiamiento de la actividad terrorista que incluye la comisión de delitos previstos en el Código Penal y las leyes”, y allí saltó la liebre nuevamente, y es que para ellos, los déspotas, los perros de presa de la dictadura, hay delitos que están previstos en el ordenamiento jurídico y hay otros que no, delitos inventados que solo existen en sus mentes sádicas, pero quizá tenga razón porque los secuestros para financiar el terrorismo en Venezuela no son nada nuevos, solo hace falta buscar un poco en la historia reciente, digamos el viernes 27 de febrero de 1976, cuando Jorge Rodríguez (padre), entonces secretario general de la Liga Socialista, Fernando Soto Rojas, quien fue diputado y primer vicepresidente a la Asamblea Nacional por los rojos, junto a otros delincuentes de la época, secuestraron al industrial norteamericano William Frank Niehous, vicepresidente de la Owens Illinois en lo que ha sido el más largo y tortuoso secuestro en nuestro país, con una duración de tres años y cuatro meses.

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