viernes, 16 de febrero de 2018

febrero 16, 2018


Julio Materano /


Una de cada siete personas corre el riesgo de morir por cáncer en Venezuela, una enfermedad que produce más de 50.000 casos por año y que ocasiona 15% de las muertes registradas en el país, detalla la Alianza Venezolana por la Salud en su más reciente informe sobre el Programa Nacional de Cáncer. Solo en 2013, el último año sobre el cual se tienen cifras oficiales del Ministerio de Salud, se produjeron 23.121 decesos por esa patología, especifica el Anuario de Mortalidad. Cifra que sin duda crecerá ante una caída de 50% en las cirugías oncológicas.

La situación ha empeorado en los últimos 4 años. Con cifras en rojo, los exministros de Sanidad José Félix Oletta y Carlos Walter añaden que el Instituto Nacional de Cáncer, un hospital anunciado en agosto de 2011 para coordinar los programas de oncología, es aún una deuda pública. La institución, que debió inaugurarse en 2012, tiene al menos cinco años de rezago y urge en un momento en el que las organizaciones científicas reportan una prevalencia de 484 casos de neoplasias por cada 100 mil habitantes.

Las estadísticas sitúan a Venezuela en la lista de países con mayor incidencia. Las tasas estandarizadas de mortalidad por cáncer, alerta el documento refrendado por la Red Defendamos la Epidemiología Nacional y la Sociedad Venezolana de Salud Pública, es de 90,8 por cada 100 mil varones. Y la proporción es de 75,7 por cada 100 mil mujeres.

Carencia de recursos

Con un panorama en contra, las organizaciones científicas denuncian las carencias de recursos para prevenir, diagnosticar y tratar a los enfermos. La capacidad instalada de los servicios de anatomía patológica, indispensables para el despistaje, diagnóstico y clasificación de tumores, se ha reducido en los hospitales. Los médicos estiman que la operatividad para realizar estudios histopatológicos, una especialidad que permite clasificar el tipo de neoplasia para su posterior tratamiento, es solo de 50%. Mientras los laboratorios inmunohistoquímicos enfrentan un cierre técnico.

El informe, divulgado esta semana, puntualiza que existe una reducción de 50% de las cirugías oncológicas, un déficit atribuido al deterioro de la infraestructura, la ausencia de equipos e insumos. Los expertos denuncian que fallan 80% de las drogas oncológicas que desde 2007 eran distribuidas por las Farmacias de Alto Costo del IVSS, una actividad que está paralizada y fue transferida el año pasado al titular del despacho de Salud, José Luis López.

El documento, titulado “¿Qué sucede con el Programa Nacional de Cáncer en Venezuela?”, también contrasta la inversión del país con respecto a otras naciones. Y agrega que el costo médico por paciente con cáncer es de 6,57 dólares por año, una cantidad menor al promedio en la región: 7,92 dólares. Si se compara con la de los Estados Unidos, cuyo gasto anual es de 460,17 dólares por paciente, la inversión en el país es 70 veces menor.

“La información, el registro Central de Cáncer y la vigilancia epidemiológica especializada es limitada y no está disponible libremente para investigadores, personal de salud y público. Los datos más recientes son de 2013-2014”, enfatizan los médicos.

Hasta el año 2013, destacan José Félix Oletta y Carlos Walter, la red de atención pública presentaba un déficit de 69 radioncólogos, 43 físicos médicos y 172 técnicos. Se trata del personal calificado para brindar asistencia oportuna en las áreas de diagnóstico y tratamiento. Y es probable que la deuda de recurso humano haya crecido en un contexto en el que los médicos se marchan del país y la reposición de personal jubilado no ha sido resuelta.

Solo cuatro unidades de radioterapia operativas

A la crisis que asedia a los pacientes con tumores malignos, se le adhiere además el déficit de equipos para atender a quienes requieren radioterapia, un tratamiento fundamental para combatir más de la mitad de los tumores, entre ellos los de mayor incidencia, como el cáncer de pulmón, cuello uterino, mama, próstata, colon y recto. Y por si fuera poco, los programas de entrenamiento del personal que debía operar los dispositivos de alta tecnología, adquiridos mediante en el Convenio Argentina-Venezuela de 2004, nunca fueron ejecutados.

De 40.263 personas afectadas por cáncer en 2009, 22.547 requerirían tratamiento de radioterapia. Actualmente, el servicio registra una demanda gruesa de más de 26.000 pacientes. Pero solo cuatro de las 25 unidades de radioterapia externa están operativas, según la Alianza por la Salud. 16 aceleradores lineales y 9 bombas de cobalto permanecen sin funcionar. Y el déficit de la oferta se ubica 88,75%.

La Alianza Venezolana por la Salud advierte que desde 2016 ocurren fallas asociadas a la falta de mantenimiento preventivo. De un total de 85 dispositivos para el diagnóstico y tratamiento, 54 están inoperativos en el país, lo que equivale a 65% ellos. Solo este año el número de aceleradores lineales dañados aumentó de 11 a 16.

Los equipos de simulación, indispensables para calcular y diseñar los planes de radiación externa, también están en situación crítica. De 22 instalados, 19, lo que equivale a 86%, están inoperativos. Solo dos funcionan correctamente. En cuanto al funcionamiento de de los equipos de braquiterapia (radiación interna), una modalidad de tratamiento diseñada para algunos tipos específicos de cáncer, (próstata, cuello uterino, cabeza y cuello) también está limitada. Siete de 18 equipos están inoperativos. Y otros dos funcionan con fallas.

El dato

De las 12 Gamma Cámaras y el CT PET, equipos de diagnóstico instalados entre 2005 y 2013, solo cinco Gamma Cámaras están operativos. Otras dos Gamma Cámaras funcionan con fallas. Y cinco dejaron de funcionar hace años.

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