martes, 13 de febrero de 2018

febrero 13, 2018


Texto y fotos: Johnny E. Mogollón E. | @johnnymogollon 

Este es el país rico más empobrecido del mundo, tenemos tierras tan fértiles que solo en el polvillo que se acumula en las cunetas de las carreteras crecen plantas de maíz, de sorgo y girasol, y dan frutos en una abundancia que solo puede explicarse en la inusitada riqueza del suelo que pisamos, tenemos oro, petróleo, diamantes, hierro y coltán, pero nada de eso le sirve al venezolano de a pie, famélico, muerto de hambre, desnutrido, venido a menos en esta dictadura asfixiante en la que solo los voceros del régimen engordan como lo que son: unos malditos cerdos.

A finales de enero, el portavoz de Unicef Christophe Boulierac, reveló que en esa organización habían detectado “claros signos” de elevados niveles de desnutrición entre los niños venezolanos a causa de la crisis económica que atraviesa el país.

El 8 de los corrientes el portal NTN24 titulaba: “Falleció bebé de 6 meses de edad por desnutrición y otros 38 niños están en riesgo en hospital Raúl Leoni de Ciudad Guayana”, se trata de la infante Franyelis Ramírez de seis meses de edad, quien al llegar al centro asistencial su peso apenas alcanzaba los dos kilogramos. El mismo día, El Nacional informaba la muerte de “dos bebés por desnutrición en Monagas”, uno de dos y otro de cuatro meses, en el hospital Manuel Núñez Tovar de Maturín. Antes de ello y durante cinco meses, The New York Times dio seguimiento a veintiún hospitales públicos, trabajo periodístico en el que se supo a través de los doctores que hay cifras récord de niños con desnutrición severa, cientos de los cuales han muerto. Estos que presentamos son apenas tres casos, tres estampas del genocidio a que nos somete la dictadura oprobiosa de Nicolás Maduro.

Hambre en las escuelas
De acuerdo a un trabajo de investigación llevado a cabo por la Asociación de Padres (Asopadres) los casos de malnutrición y desnutrición escolar en Venezuela se ubica en 62 % de la matrícula escolar nacional. Jhonny Martínez, presidente de la organización, indicó que a las madres se les dificulta “darle comida” a sus representados debido a la crisis económica en el país y que en las escuelas no suministran alimentos dado que la Corporación Nacional de Alimentación Escolar (CNAE) “presenta enormes fallas”.

Las escuelas se han convertido, en depósitos de niños desnutridos que poco a poco van perdiendo peso y capacidad intelectual, y a este paso se convertirán en morgues, en almacenes de cuerpos inertes, incapaces de valerse por sí mismos. Es el resultado premeditado de años de populismo, de destrucción del aparato productivo y de corrupción.
Más recientemente un estudio realizado por la Red de Organizaciones Vecinales de Baruta arrojó que 46,1 % de los niños en el sector La Coromoto padecen desnutrición aguda, mientras que en el sector el Rosario la cifra fue de 24,5 %.



Las interminables colas para adquirir alimentos, tanto en la capital como en el interior del país, son una muestra de la crisis económica/ Foto: Johnny E. Mogollón E.
Los adultos también
Aunque no existen cifras específicas sobre la cantidad y el grado de desnutrición en personas adultas, a la vista está que los venezolanos están perdiendo peso velozmente, descendiendo a niveles de desnutrición, y es que el poder adquisitivo nacional ha caído al subsuelo, empujando a un amplio segmento poblacional a la mendicidad y a hurgar en la basura para mantenerse con vida.

Cada vez son más las historias que se encuentran en la calle, en las esquinas, en las escuelas, en las interminables colas para adquirir productos alimenticios a precios “regulados” por la dictadura: las personas adultas, que hasta hace poco estaban haciendo solo una o dos comidas al día, cuando mucho, ahora, sin más medios de subsistencia, están dejando de alimentarse para que sus hijos puedan hacerlo, es el instinto, pero no por eso es justo. El fracaso de la política económica está, literalmente matando a esta generación y a la siguiente.


Por desgracia, cada vez es más común observar a venezolanos en edad laboral hurgando en la basura con el objeto de encontrar con qué alimentarse/ Foto: Johnny E. Mogollón E.


Aún con el cacareado bono de maternidad ofrecido por la dictadura, con el que las mujeres encinta supuestamente serán remuneradas con 700 mil bolívares, los médicos apuntan que los cada vez más comunes casos de desnutrición en neonatos, se dan por dos factores: el alto costo de las fórmulas de los lactantes y la avanzada desnutrición que presentas las madres durante el embarazo.

La crisis humanitaria se convirtió en genocidio
Los estudiosos definen el genocidio como un delito internacional que comprende “cualquiera de los actos perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal”. Estos actos comprenden la “matanza y lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo, sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial, medidas destinadas a impedir nacimientos en el seno del grupo, traslado por la fuerza de niños del grupo a otro grupo” y, en ese sentido, el reiterado rechazo a la ayuda humanitaria internacional por parte de la dictadura de Maduro, constituye, tenga o no razones políticas para ello, un acto genocida que está dando como resultado el exterminio de adultos e infantes venezolanos.


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