sábado, 24 de marzo de 2018

marzo 24, 2018



Alessandro Di Stasio / 

Con interrogantes y poca confianza. Aunque la oferta pública del petro dio inicio este viernes, 23 de marzo, aún luce lleno de limitantes que podrían ahuyentar a posibles inversionistas: no tiene un precio oficial y ya fue sancionado por la administración de Donald Trump, que prohibió hacer transacciones con cualquier moneda digital emitida por el Gobierno venezolano.

Sin embargo, el presidente Nicolás Maduro hizo caso omiso y ordenó el uso del petro en todos los servicios del Estado: pago de deuda externa, exportaciones e importaciones, y a nivel nacional “para que hasta en las camioneticas se pague con criptomonedas“.

Con este nuevo mecanismo, explicó, se buscará conseguir financiamiento sin verse afectado por las sanciones estadounidenses. Pero, ¿se podrá cumplir esa meta?

Mariano de Alba, abogado experto en derecho internacional, dijo a Efecto Cocuyo que el verdadero problema es la poca confianza que transmite el Gobierno venezolano en los inversionistas como consecuencia del “pésimo manejo de la economía, la falta de reglas claras y la situación de incumplimiento de obligaciones”.

“Incluso si hubiese algún inversionista pensando hacerlo (invertir en petros), la prohibición del Gobierno de Estados Unidos lo hace imposible para personas y empresas estadounidenses o que estén presentes en ese país. Al ser Estados Unidos uno de los principales centros financieros del mundo, el campo de posibles inversionistas queda sumamente reducido”, advirtió.

Pero el petro carece de algunas de las características principales de las criptomonedas: un sistema descentralizado y una blockchain soportada por medios tecnológicos, y materiales. Por el contrario, este criptoactivo será controlado exclusivamente por el Gobierno venezolano que, hasta ahora, ni siquiera ha puesto un valor oficial al petro.

“La convertibilidad de la moneda es limitada y es falso que esté respaldada por las reservas petroleras, ya que en ningún momento se puede intercambiar por barriles de petróleo o un derecho de propiedad sobre las reservas. En pocas palabras, los incentivos para que cualquier ciudadano razonable invierta en el petro son nulos“, precisó De Alba.
“No hay evidencia de que se hayan transado petros”

A pesar de que el presidente Maduro expresó que durante la preventa ―iniciada el 20 de febrero― se obtuvieron 200.927 ofertas de intención de compra por parte de individuos y entidades de 133 países por un monto total de 5.025.181.787,54 dólares, aún no hay manera de verificarlo.

Para Jean Paul Leidenz, economista senior de la firma Ecoanalítica, al tratarse de una información reservada del Gobierno, no existe evidencia de que se hayan transado petros.

También cuestiona la estrategia anunciada por el jefe de Estado de fijar pagos en petros a distintos organismos internacionales, pues el riesgo resulta alto para los tenedores de la deuda.

“Por razones de riesgo económico, y falta de definición legal sobre los derechos de propiedad de los barriles de respaldo”, detalló el economista como algunas de las limitaciones para invertir en petros.

Además, destacó que el campo número uno del Bloque Ayacucho de la Faja Petrolífera del Orinoco ―campo que dará un respaldo de 5.342 millones de barriles de petróleo al petro, según Maduro― no está siendo explotado ni posee una empresa mixta planificada para explotarlo.
¿Quiénes transarán petros?

Mientras el mandatario detalló que todas las personas jurídicas y naturales podrán comprar la criptomoneda a partir de este viernes, 23 de marzo, a través del portal web www.elpetro.gob.ve, De Alba considera que “no hay posibilidad de que un inversionista razonable vea como una buena opción invertir en el petro porque sencillamente las condiciones no están dadas“.

Y detalla que pudiera ser un mecanismo utilizado para el lavado de dinero y sobreponerse a las restricciones financieras que perjudican a las instituciones venezolanos al momento de buscar adquirir nuevos financiamientos.

“Algún gobierno podría preferir prestar ayuda u otorgar algún préstamo al régimen de Nicolás Maduro a través de esa vía (petro) para que la operación no pueda ser detectada o verse complicada operacionalmente en el sistema financiero global”, recalcó.

De acuerdo con el Presidente, el petro únicamente se podrá transar en euros, liras turcas, yuanes, rublos y criptomonedas (bitcoin, ethereum y zen).

Más cerca de Rusia y China
Desde que comenzaron a aplicarse sanciones contra el Gobierno venezolano, inicialmente contra funcionarios y luego el bloqueo a financiamientos, las relaciones de Venezuela con China y Rusia han aumentado. No obstante, ya hay cierto recelo de las autoridades asiáticas con las finanzas venezolanas.

“Entre las élites de China, y en menor grado de Rusia, existe ya un debate sobre la conveniencia de seguir prestando dinero al gobierno de Venezuela, porque la práctica ha demostrado que no son buenas inversiones. Por ejemplo, 2017 fue el primer año desde 2009 en que China no le prestó ni un centavo al gobierno venezolano. Y en Rusia, hay distintos grupos que están presionando al presidente de Rosneft, Igor Sechin, para que limite seriamente sus actividades en Venezuela por lo riesgosas y poco rentables que son”, detalló el abogado.

Y, según indicaron distintas fuentes a la agencia Reuters, el Gobierno chino no otorgará más fondos a la administración de Maduro hasta que sea cancelada por completo la deuda contraída por el expresidente Hugo Chávez equivalente a unos $50.000 millones.

A juicio de De Alba, el gobierno de Maduro sufre un cada vez mayor aislamiento internacional en lo político y económico. “Cada día se complica más el margen de gobernabilidad para Nicolás Maduro, porque se hace más difícil y costoso mantener operaciones comerciales, tener acceso a otros mercados y recibir préstamos de otros países”, concluyó.

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