sábado, 24 de marzo de 2018

marzo 24, 2018


Julio Materano /  

La medida que pretende eliminar tres ceros a la moneda ha encendido el debate en las puertas de los establecimientos comerciales, frente a los puntos de pago electrónico, donde algunos incluso se arriesgan y hacen sus propia conversión mental de sus facturas.

Víctor Durán, un hombre de unos 50 años de edad, se pone a prueba, pero flaquea en su cálculo mientras paga en una carnicería de Candelaria, en Caracas.

Dice que tiene “un pastel” e intenta desenmarañar su cuenta para llevarla a Bolívar Soberano. Pero falla en el ejercicio. Esta vez debe pagar 1.600.000 por un poco más de tres kilos de pechuga de pollo. Pero cree que tendría que pagar 16.000 a partir del 4 de abril, cuando en realidad tendrá que cancelar 1.600 bolívares, si se toma en cuenta la medida del Ejecutivo.

El efectivo que Duran lleva consigo apenas le alcanza para movilizarse en transporte público. La hiperperinflación desangra el presupuesto familiar e introduce a los venezolanos en una dinámica convulsa donde los precios se “rebelan” contra los consumidores cada día.

La poca oferta de dinero arrincona a quienes intentan desenvolverse en su cotidianidad. Y hace que algunos programen hasta el hecho de tomarse un café, un hábito que en algunos casos se posterga por la falta de billetes, si el establecimiento no cuenta con punto electrónico de venta.

La variación y el alza de los precios sacan de juego a los billetes del actual cono monetario. La dinámica pondera solo a la pieza de mayor denominación, como la de 100.000 bolívares, que en la mayoría de los casos resulta insuficiente para cancelar cualquier artículo.

El bolívar languidece y luce anémico ante los precios astronómicos. Para comprar un cartón de huevos, por ejemplo, se requieren por lo menos seis billetes de 100.000. Si se trata de un almuerzo, en el Centro de la ciudad, la persona tendría que disponer de por lo menos dos papeles de 100.000 mil y cuatro de 20.000, para cancelar 280.000. El incremento es tal que no existe una denominación vigente que permita cancelar el boleto de Metro en la ciudad.

Las transacciones altas se tornan cuesta arriba en un momento en el que los cajeros electrónicos solo dispensan billetes del cono de 2008, uno similar anunciado este jueves por el presidente Nicolás Maduro, cuando informó que a partir del cuatro de junio entrará en vigencia el Bolívar Soberano, que tendrá monedas de 0,5 y un 1 bolívar e incluye billetes de 2, 5, 10, 20, 50, 100, 200 y 500 bolívares           .


La medida deja sin efecto al billete de 100 bolívares, la máxima denominación del cono estrenado en 2008, cuya vigencia ha sido prorrogada. Y también deja al margen a las familias del cono oficializado a finales de 2016. El bolívar soberano se torno débil en un contento en el que se registra una inflación de cuatro cifras. De acuerdo con cálculos de firmas económicas, la variación de los precios en los últimos 12 meses supera el 6.573 %.

“Lo único que se puede pagar con el billete de menor denominación es el Metro y la gasolina, para los que tienen carro. En realidad necesitas un fajo de dinero para almorzar en la calle, comprar un chocolate o algo de frutas. Es impensable comprar algo de comida y pagar en efectivo, como ocurría hace seis o 10 años”, dice Aníbal Almeida, quien trabaja como electricista en el Centro Empresarial de la avenida Universidad.


En el 2007, el 37% del gasto familiar correspondía a alimentos, ahora 9 de cada 10 venezolanos no puede costear su dieta, según la Encuesta Sobre Condiciones de Vida, elaborada por la UCAB. UCV y USB.

El origen del problema
Al igual que en 2008, cuando el Ejecutivo tenía previsto acuñar monedas de 0,05; 0,10; 0,125; 0,50 y 1 bolívar, una medida que quedó rezagada en  el camino, en esta ocasión el Soberano luce estéril, y para algunos nace moribundo: sin la posibilidad de sostenerse frente a la hiperinflación.

El director de Econométrica, Henkel García, explica que en una economía sana el Estado solo aporta 3 de cada 10 billetes en circulación. Pero en Venezuela, de cinco billetes, cuatro son creados por el Gobierno. Se trata de una relación financiera que pone a la economía nacional en apuros.

Cada cuatro semanas, estiman expertos, hay 50% más dinero circulando en la economía, una medida presionada por el gasto público del Gobierno. Solo entre enero de 2017 y el mismo mes de 2018, el salario mínimo registró un aumento de 664%.

De acuerdo con los expertos, por cada bolívar que emitía el Banco Central de Venezuela en 2014, la banca comercial prestaba tres. Hoy el poder de la banca se ha minimizado y por cada bolívar que emite el BCV, solo puede prestar 0,34%. Y los créditos han disminuido en 32%, precisa el economista Oscar Torrealba, investigador del Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad (Cedice).

A juicio de los economistas, el Gobierno crea dinero inorgánico, al margen del aparato productivo, para financiar su proyecto populista y ello ocasiona un daño profuso a la economía, que embiste a las familias más pobres.

Hasta el 26 de enero de 2018, la base monetaria de Venezuela, es decir, el dinero impreso por el BCV, ascendía a 125.049.811.162.000 bolívares, señala Econométrica. Al 2 de marzo, la liquidez, lo que es igual a decir el dinero en circulación, era de 265.627.286.735.000 bolívares. A rasgos generales, ello se traduce en una variación acumulada de liquidez de 2.430% con respecto a 2017. En lo que va de 2018 el dinero que circula en la calle ha crecido en 99%, estiman firmas.

En un escenario de convivencia de conos monetarios, dice  Henkel García, de Econométrica, los billetes de 100, de 100.000 y el nuevo de 500 (Bs.500.000) serían bastante parecidos. “Me parece que el cono es el adecuado por los momentos. Su éxito dependerá del número de piezas que puedan imprimir y la rapidez con la que incorporen nuevas denominaciones necesarias en hiperinflación”, dijo a través de su cuenta en Twitter.

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