martes, 25 de septiembre de 2018

septiembre 25, 2018



Por Paciano Padrón /  

Los venezolanos decíamos con mucho orgullo que no emigrábamos, porque nuestro hermoso y rico país lo tenía todo, comenzando por la calidez humana de su gente. Creíamos tener un paraíso y en realidad lo teníamos. A pesar de las dificultades y de los problemas propios de cualquier país en desarrollo, nos sentíamos bien en Venezuela, salíamos a estudiar y retornábamos con los grados obtenidos, como retornaban los que iban de turismo. Algunos pocos iban a trabajar afuera y casi siempre regresaban al finalizar el contrato. La brutal crisis humanitaria que afecta hoy al país ha empujado a más de tres millones de venezolanos a emigrar, a hacerlo de manera masiva, no planificada, impulsados por el hambre y la muerte, separando familias, rompiendo lazos y generando todo tipo de problema social en los países que nos reciben de manera masiva.

El irresponsable Nicolás Maduro niega que haya una ola migratoria; él, quien se burla de la muerte, afirma que la “crisis humanitaria de migración es solo para justificar la intervención de Venezuela por vía militar y política”. Maduro suelta una enorme mentira sin sonrojarse: “Una característica de la emigración venezolana es que salen del país con el bolsillo lleno de dólares”. ¿Qué dirán de eso los centenares de miles que atraviesan a pie las montañas y páramos colombianos, adentrándose hacia el sur del continente?, travesía en la que han muerto muchos de frío y hambre, de agotamiento por falta de preparación física y por situación previa de desnutrición, producto del hambre que los empujó a emigrar.

Es el mismo Maduro quien califica a los emigrantes venezolanos de “esclavos”, “mendigos” y “lava-pocetas”, para luego invitarlos a retornar al país, afirmando que Venezuela es hoy “el mejor país para vivir”, “en ningún otro lugar encontrarán los beneficios que tienen aquí”. Anuncia la creación de un “puente aéreo” para ayudar a retornar, según él dice, a la multitud de venezolanos que aspira regresar. Son todas mentiras. ¿De qué puente aéreo habla, si en Venezuela ya no hay aviones para los vuelos internos ni para los internacionales? Hay más, la situación dramática que vivimos es voluntariamente procurada por el régimen, tiene el propósito de hacer salir a millones que no le interesan al régimen, para quedarse fundamentalmente con los que se le sometan. Es la estrategia al mejor estilo cubano: el sometimiento por hambre.

De manera igualmente falsa sostiene Maduro que “En Venezuela viven seis millones de colombianos, ecuatorianos y peruanos, cuya atención nos cuesta tres mil millones de dólares”. Eso es absolutamente falso. Tuvimos inmigración de hermanos de Colombia, Ecuador y Perú, así como de Chile, Argentina y pare usted de contar. Pero la inmensa mayoría de ellos ya retornó a su país de origen, y en lo fundamental los que quedan ya son venezolanos, insertados en nuestra sociedad y padeciendo el hambre como todos.

Es evidente que frente a la crisis humanitaria brutal que vive Venezuela, requerimos de la ayuda internacional. Queremos una ayuda en profundidad para sacar el mal de raíz. Venezuela está invadida, lo he dicho numerosas veces y lo repito ahora, no es mentira la presencia militar cubana, iraní, rusa y bielorrusa en territorio venezolano, tan real como la presencia y posesiones del terrorismo internacional, del narcotráfico y de la guerrilla colombiana en suelo patrio.

Para lograr liberar a Venezuela, recuperar la paz y el camino del progreso y del Estado de Derecho, necesitamos de ayuda humanitaria internacional para sacar a los invasores. Atacar el mal de raíz hará cesar la situación de profunda injusticia que hoy nos afecta como pueblo. No es hora de diálogo y de nuevas elecciones, es tiempo de sacar a los invasores e iniciar un período de transición hacia la democracia y la libertad.

E-Mail: pacianopadron@gmail.com. Twitter: @padronpaciano.


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